Con la cueca en la sangre

6 Enero, 2009. Archivado en categoría:

Catalina Lavín junto a Eduardo Lenis. Foto: Gentileza Catalina Lavín.

Entre agosto y septiembre de este año deslumbró a Hualaihué cuando, junto a Eduardo Lenis, alumno de la Escuela Rural Mauricio Hitchock de Contao, ganaron el campeonato extraescolar de la comuna, luego el provincial y finalmente el regional, para posteriormente salir terceros en el campeonato nacional extraescolar.

Estamos hablando de Catalina Lavín, quien a sus doce años es una cuequera de tomo y lomo, con gran experiencia y muchos títulos a su haber.

Alumna de séptimo básico de la Escuela Antupirén de Hornopirén, baila desde los cinco años. Esto, gracias a su padre, Óscar Lavín, fundador de la Academia Folclórica de Hornopirén. “Yo iba a la academia con mis muñecas y cuadernos a pintar y jugar y así aprendí a bailar, mirando cómo mi papá le enseñaba a los otros niños”, cuenta Catalina.

Para ella, que en el 2002 empezó a participar en los campeonatos extraescolares, lo que ha vivido gracias a la cueca ha sido “una experiencia bonita. He conocido a gente de otras regiones, he hecho amigos y me he dado cuenta de que cada uno baila la cueca como uno la siente, que todos la bailan distinto”.

Foto: Gentileza Catalina Lavín.

Pero lo más importante para Catalina es llevar consigo su baile nacional. “Me siento contenta porque lo llevo en la sangre, toda mi familia baila, mi papá, mamá y mis dos hermanos”, dice. Efectivamente, Catalina pertenece a una familia de reconocidos cuequeros. “Mi madre baila, mi abuelo era campeón en Puerto Montt, y mi hermano fue campeón nacional de cueca, igual que yo”, relata su padre, Óscar Lavín.

Naturalmente, él está orgulloso: “Me siento el hombre más feliz del mundo… Además, con esto se demuestra que cuando uno hace bien las cosas, se obtienen frutos, porque lo que se hace al lote no da resultados”. Se refiere a la preparación que se le da en los colegios a los alumnos interesados en bailar cueca, la que por lo general empieza un par de semanas antes de los campeonatos y no desde el comienzo del año escolar como él opina que debiera ser.

Óscar Lavín no es el único cuequero que está feliz por los logros obtenidos por Catalina. Omar Uribe, quien todos los años dicta cursos de cueca, es elocuente: “Aparte de felicitarla, porque desde muy niña la he visto bailando, que sea campeona regional es muy importante y es una gran motivación para el resto de los niños y adolescentes que bailan o quieren aprender”.

Catalina Lavín junto a Eduardo Lenis y Luz Marina Alvarado, directora de la Escuela Mauricio Hitchcock de Contao. Foto: Gentileza Catalina Lavín.

Añade que “hay que rescatar que sus papás son cuequeros y sus tres hijos también lo son: esa es la semilla que siembran los adultos en la juventud y eso es lo que yo también estoy intentando hacer con cada joven que llega a los cursos de cueca que he ido haciendo hace años y que ahora pretendo formalizar, con un grupo de jóvenes de entre 8 y 17 años que quiero formar de manera permanente”.

Todos los años, los cursos de Omar se repletan, lo que demuestra lo vigente que está la cueca en nuestra juventud. Arnaldo Aracena, psicólogo del Consultorio Río Negro-Hornopirén, opina que esto es algo muy positivo: “En Hornopirén no sólo se baila cueca para las Fiestas Patrias o los eventos cívicos, como suele ser en muchos lugares, sino que durante todo el año y en todo evento. El entusiasmo de los niños y niñas por aprender y luego por bailar es notable y se nota que los padres los apoyan. Ojalá esto perdure en el tiempo, porque ocupar el tiempo libre sanamente, recreándose, haciendo deporte, bailando y compartiendo, es la mejor forma de prevenir todo tipo de enfermedades, del cuerpo o del alma”.

Agrega que “aquí sí que se siente que la cueca es el baile nacional y me parece muy importante que una comunidad reconozca y valore sus costumbres, esto construye identidad y genera un sentido de pertenencia que permite a un pueblo crecer sanamente, con cariño por su zona y su gente”.

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