¡Cuidado con el sol!

6 Marzo, 2009. Archivado en categoría:

A todos nos gusta disfrutar del sol, sobre todo en nuestra comuna, donde el verano es tan corto y el invierno tan duro. Incluso es saludable y necesario para nuestro cuerpo tomar algo de sol, ya que las radiaciones UV-B presentes en los rayos ultravioletas que irradia el sol permiten producir vitamina D3, que actúa en mecanismos relacionados con la absorción de calcio y la deposición de calcio en los huesos.

El problema es cuando tomamos sol en exceso y sin ninguna precaución. El daño en la piel se manifiesta en un principio en quemaduras, pero a la larga es acumulativo y puede llegar a producir mutaciones en el material genético de las células, lo que puede culminar en un severo cáncer cutáneo. Eso no es todo, porque las radiaciones también podrían afectar gravemente a los ojos, provocando cataratas y daños en la retina, entre otros problemas. Al ser el daño acumulativo, es crucial comenzar a prevenir durante la infancia.

Las quemaduras solares en la piel pueden ser de primer grado (enrojecimiento, hinchazón y dolor) y de segundo grado (ampollas). “Hay que evitar quemarse y eso se puede lograr tomando sol de manera moderada. Por ejemplo, ir aumentando el tiempo de exposición paulatinamente a lo largo del verano y siempre utilizando cremas con filtro solar, el que debe ser alto (factor 30) a principios del verano y más bajo hacia el final del verano para las pieles más oscuras y siempre alto para las pieles más claras”, explica Rodrigo Palma, doctor del Consultorio Río Negro Hornopirén.

Recientes estudios han demostrado que los factores sobre 30, que por lo general son más caros, no necesariamente protegen más, así que lo recomendable es comprar un factor 30 y aplicárselo media hora antes de la exposición solar y luego cada dos horas de estar al sol, así como después de sumergirse en agua.

También es importante saber que los niños menores de dos años nunca se deben exponer directamente al sol. Se les debe aplicar factor solar, ubicarlos debajo de una sombra, ponerles un gorro para cuidar sus ojos y ojalá no quitarles la ropa, porque su piel es mucho más delicada.

No debemos dejar de usar filtro solar si el día está nublado, porque incluso en estos días entre el 30 y el 50% de los rayos ultravioletas solares alcanza la piel. Otro consejo crucial es evitar la exposición solar entre las 11:00 y las 15:00 hrs., cuando los rayos son más fuertes.

En los ojos, el efecto acumulativo de los rayos UV-B puede causar, además de eventuales cataratas y daños en la retina, una serie de otras enfermedades. “Las principales son queratitis (una dolorosa quemadura de la superficie corneal), pterigión (crecimiento de tejido que podría producir alteraciones de la visión e inflamación), cáncer de piel alrededor de los ojos y degeneración de la mácula, parte de la retina donde se alcanza la mayor agudeza visual”, detalla Hernán Ceppi, oftalmólogo de la Clínica Alemana de Santiago.

Añade que “la única opción para impedir el daño del sol en los ojos son los lentes con filtro ultravioleta, siendo lo más importante el filtro y no el color del lente”. Por eso, cuando compremos un lente de sol debemos exigir que tenga filtro UV. Al igual que con el factor solar, no debemos dejar de ocupar los lentes en los días nublados o con resolana, ya que los rayos ultravioleta son igualmente nocivos, y debemos complementar la protección de los lentes con sombreros. Tampoco debemos mirar al sol de manera directa.

Estas medidas de cuidado para la piel y los ojos cobran aún más relevancia considerando el agujero en la capa de ozono. En realidad, el “agujero” es una disminución del gas ozono en la atmósfera, y este gas es el que precisamente filtra los rayos ultravioleta nocivos para la salud. Si bien se han suscrito distintos acuerdos internacionales para disminuir el uso de ciertos gases que dañan el ozono, se estima que el agujero podría seguir creciendo durante los próximos diez años.

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