El desafío de fomentar la lectura en Chile

6 Agosto, 2011. Archivado en categoría:

Porque leer ayuda a adquirir habilidades lingüísticas, como hablar, escuchar y escribir; porque contribuye al desarrollo de la imaginación y de habilidades cognitivas tales como comparar, inferir, deducir o relacionar; porque amplía el vocabulario y enriquece la mente con conceptos, ayudando a razonar, comprender y expresar mejor la realidad. Porque leer incrementa nuestro capital cultural. Porque los textos literarios permiten gozar.

Son algunos de los argumentos que los estudiosos y expertos esgrimen a la hora de preguntarles por la importancia de la lectura.

“La lectura es una de las herramientas más relevantes para la vida de un ser humano. Fomentarla desde la infancia es una labor que deben compartir todos los agentes formadores del hábito lector: familia, educadores, bibliotecarios, editores, escritores, libreros y la sociedad en general”, sostiene Cecilia Beuchat, escritora y profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile que se ha dedicado por 40 años a fomentar la lectura, a través de la formación de profesionales en la Facultad de Educación de dicha universidad, sus libros para niños, e impartiendo talleres y cursos y participando en múltiples actividades a lo largo y ancho del territorio nacional.

Añade que, a diferencia de otras actividades, como ver televisión, “en la lectura la persona tiene la posibilidad de construir significado en su mente con plena libertad. Leer es un proceso mucho más complejo, porque pone en juego habilidades del pensamiento. El lector crea sus propias imágenes, puede leer y releer, tantas veces como quiera, y volver a construir la obra”.

¿Cuánto leen los chilenos?

Que exista consenso en torno a la importancia de la lectura y a la necesidad de fomentarla es un tema. Otro tema es cómo se relacionan los chilenos con esta actividad.

Según el último estudio “Chile y los libros 2010”, el que es llevado a cabo por la Fundación La Fuente y Adimark GFK cada dos años, respecto al primer estudio (2006), los hábitos lectores de los chilenos se han polarizado, aumentando levemente la proporción que lee frecuentemente y también los no lectores, que sobrepasan el 50% de la población.

Otra de las conclusiones es que el nivel socio económico y la edad siguen siendo las variables que más discriminan en la lectura de libros. El grupo ABC1, de mayor capital cultural y monetario, lee más libros que cualquier otro grupo, sin importar la edad y el género.

También se dedujo de este estudio que la lectura sigue siendo una actividad que no motiva y para la cual no se encuentra tiempo. En este sentido, no sólo ha bajado la lectura de libros, sino que en los últimos 2 años la lectura de diarios y revistas también se ha transformado en una actividad más esporádica. En los últimos 4 años también se han visto mermadas las visitas a las bibliotecas públicas.

“Hay múltiples factores que explican estos resultados y que se mencionan en la misma encuesta, tales como el escaso interés por leer; la dificultad para acceder a material bibliográfico de calidad; el desconocimiento sobre servicios bibliotecarios cercanos; políticas que no promueven el desarrollo del gusto por la lectura a nivel escolar; la baja preparación de los mediadores, etc.”, comenta Claudio Aravena, Gerente de Proyectos Sociales de la Fundación La Fuente, entidad sin fines de lucro que lleva 10 años implementando proyectos en torno al libro y la lectura, con especial énfasis en la creación de bibliotecas y centros culturales atractivos, motivadores y para todas las edades, como es el caso de los proyectos “Biblioteca Viva” en 10 Mall Plaza de Santiago y otras ciudades, como Antofagasta, La Serena y Los Ángeles.

Ese alarmante 52,8% de la población que no lee

Para Antonieta Rodríguez, poeta y profesora, este alto porcentaje de chilenos no lectores se explica de diversas maneras. “Una de las causas principales es la falta de motivación de los profesores de educación básica y de las educadoras de párvulos, motivación que no les entregan las universidades o institutos profesionales, donde por ejemplo la asignatura de literatura infantil no se dicta y la lectura recreativa no se fomenta. Por otra parte, los padres, que no leen, y que tampoco lo hacen para sus hijos, ni les cuentan cuentos. Las abuelitas tampoco se hacen cargo como antes de este hermoso ejercicio y ya no existen las “nanas” que contaban leyendas y mitos”, dice esta experta que por más de 11 años –hasta el 2003- trabajó como supervisora del MINEDUC en la Región de Los Lagos, cooperando también con el Área de Cultura de la Secretaría de Educación, siempre en relación con el fomento de la lectura, los talleres literarios escolares, entre otros.

Agrega que “a esto se suma la nefasta influencia de la televisión y del Internet mal usados y la escasez de revistas para niños como fueron en su tiempo El Peneca y El Mampato, que formaron brillantes generaciones de lectores como nuestro gran poeta Jorge Teiller y Delia Domínguez. Creo que hasta Vargas Llosa leía El Peneca”.

María Paz Garafulic, una de las directoras de la Fundación Había Una Vez, otra institución sin fines de lucro que desde el 2005 trabaja por la promoción del hábito lector en Chile a través de diversas líneas de acción, advierte que “hay que analizar con precaución los resultados de las encuestas. Sin duda son una excelente herramienta de análisis, pero por definición otorgan una visión parcelada de la realidad. A nuestro juicio, la lectura ha ido paulatinamente reposicionándose, en particular en el segmento infantil. Es probable, y los números así lo indican, que adultos y jóvenes carguen aún con una visión muy escolarizada de la lectura y estén sumidos en otros medios de aprendizaje y entretención que compiten con la lectura, como la televisión y el computador. Ellos, probablemente, no podrán disfrutar de este cambio de paradigma que ha venido viviendo la lectura. Son los niños quienes hoy, en nuestro país, y de manera muy pausada, se están acercando a los libros con otra perspectiva y motivación. Poco a poco vemos a profesores conscientes de la importancia del goce y del placer en el acto de la lectura y más y más padres y madres disfrutan la lectura con sus hijos y están dispuestos a invertir en libros”.

Entre otras acciones, Había una Vez ha instalado y puesto en marcha más de 30 bibliotecas, principalmente escolares, y publica desde el año 2009 la única revista chilena sobre literatura infantil y juvenil orientada a los denominados “mediadores de la lectura”, es decir, padres, docentes, bibliotecarios y todos aquellos relacionados con la formación lectora de niños y jóvenes.

¿Qué ha hecho el Estado para promover la lectura en Chile?

Las líneas estratégicas, objetivos y medidas que ha impulsado el Estado para fomentar la lectura en Chile se enmarcan en la Política Nacional del Libro y la Lectura, elaborada en el 2006 por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y que se sustenta en el documento de política cultural para el período 2005-2010, “Chile Quiere más Cultura”. La primera medida de esta política fue el Plan Nacional de Fomento de la Lectura (PNFL), el que, según se explica en la página web del CNCA, es un “conjunto de políticas, programas, proyectos, acciones y eventos desarrollados por el Estado, la Empresa Privada y la Sociedad Civil, para fomentar el hábito, el gusto y el encanto por la lectura en Chile (…)”.

Según se detalla en el mismo sitio, el plan constaba de 3 fases: Diseño Estratégico y Posicionamiento (2007-2008), Construcción de Capacidades Claves (2009-2010) y Consolidación Nacional, Regional y Local (2010 en adelante).

Este PNFL incial será continuado por el nuevo PNFL “Lee Chile Lee”, el que, según Catalina Labarca, Coordinadora Programática del PNFL del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, está en su última etapa para ser publicado y dado a conocer.

Agrega que las instituciones coordinadoras de este plan son el MINEDUC, la DIBAM y el CNCA, cada una de las cuales ha asumido diversos compromisos desde sus propias misiones.

El PNFL “Lee Chile Lee” también contempla tres fases: Diseño (2010 – 2011), Ejecución (2011 en adelante) y Evaluación (2011 en adelante), y sus acciones se orientan en cuatro líneas estratégicas: Acceso (ampliar y garantizar las oportunidades de leer, desde “la cuna hasta la vejez”); Formación (apoyo y fortalecimiento de los mediadores de la lectura), Desarrollo (generación de información –estudios, encuestas, etc.- en torno a las materias que conciernen al PNFL) y Difusión (creación de planes comunicacionales para visibilizar el PNFL).

El PNFL en la Región de Los Lagos

Alejandro Bernales, Director Regional del CNCA Los Lagos, detalla que “el CNCA y la Secretaría Ejecutiva del Fondo Nacional del Libro y la Lectura, a través del PNFL “Lee Chile Lee” ha entregado a la región un aporte de $11.000.000 para realizar un programa emanado de las mismas bibliotecas o entidades municipales que han participado en capacitaciones de fomento a la lectura. Las actividades fueron diseñadas por los agentes de las localidades y bibliotecas y tienen como propósito poner en práctica metodologías innovadoras, atractivas y de uso de espacios “no tradicionales”  para el público usuario”.

De esta manera, Alejandro Bernales explica que actualmente se están desarrollando en la región un total de 13 actividades. En la comuna de Puerto Montt se realiza la “Biblioteca Entretenida” en la que alumnos y profesores de los sectores rurales de Puntilla de Tenglo, Chamiza, Panitao y La Paloma acuden a actividades de motivación lectora donde participan escritores, cuentacuentos y titiriteros.

En Curaco de Vélez y Hornopirén se lleva a cabo la “Cosecha de Ciudad, Mares y Bosques”, que consiste en la visita de 8 escritores a las bibliotecas locales, quienes a través de lecturas y reuniones con alumnos y la comunidad dan a conocer sus obras y entregan “Canastos Literarios Regionales” para incrementar la bibliografía del lugar. En Hualaihué se instalará además el Programa de Difusión y Promoción del Libro y la Lectura “La Biblioteca sale a la Calle”, mediante la instalación los días sábado de un stand de préstamo, intercambio y trueque de libros en espacios públicos.

“Las Letras nos harán Libres” es una actividad que se materializa en el Centro de Detención Preventiva de Castro, lugar en el que además se adquirió una mini biblioteca con 50 volúmenes de literatura chilena y universal.

En las ciudades de Puerto Octay, Frutillar, Llanquihue y Puerto Varas se efectúan encuentros entre escritores y estudiantes en las bibliotecas. En Puerto Octay se está implementado también un Bibliomóvil que recorre los sectores rurales y en el Hospital de Llanquihue se puso en funcionamiento un centro lector para niños ingresados en el servicio de pediatría. En las escuelas Bernardo Phillippi, Vicente Pérez Rosales y la Biblioteca Pública de Frutillar se aplican planes y estrategias para incentivar el fomento lector mediante talleres para niños y jóvenes.

En Ancud se ejecuta la actividad “Los Cuentos van y vienen”, programa de difusión y motivación lectora a niños de jardines infantiles y hogares de acogida, mientras que en Calbuco se realiza un ciclo de cuentacuentos, mesas de lectura, ejercicios de narración, etc. En Maullín se intervendrán espacios públicos mediante el plan “Biblioteca en tu Barrio”, que contemplará lecturas en salas de espera del consultorio y el hospital, microespacios radiales, entre otras acciones. En Palena, Futaleufú y Chaitén se llevarán a cabo las “Lecturas Andantes”, en las localidades de Río Malito, Valle California, Villa Santa Lucía y Lago Yelcho.

La Agrupación Cultural “Quijotes de la Lectura” de Río Negro emprenderá una serie de actividades de difusión a través de las radios locales para dar a conocer diferentes expresiones literarias, con la participación de las comunidades de Riachuelo, Costa Río Blanco, Huilma, Chahuilco y de escritores y narradores orales huilliches de dichas localidades.

Analizando las políticas públicas

María Victoria Pení, directora del Centro Lector Osorno, sostiene, al igual que varios de nuestros entrevistados, que a las políticas públicas les ha faltado continuidad. “Son políticas de largo plazo, que en Chile no han logrado mantenerse. Se pierde todo lo que se hace con los cambios de gobierno. Empieza todo de nuevo. El año 2006 se iniciaron las aproximaciones al PNFL. Yo participé desde la primera reunión. Luego se hizo un mapeo de la realidad país y se inició la elaboración del PNFL. Formaron un comité consultor de expertos, en el que participé activamente. Luego se lanzó el Plan en regiones. También allí participé como conferencista en las distintas zonas. Luego partió el Plan para la primera infancia, pero después cambió todo. Espero que el PNFL “Lee Chile Lee” tenga continuidad”.

Antonieta Rodríguez afirma que “las políticas públicas sufren el problema de la falta de evaluación de buenos programas, como por ejemplo el “Programa de Lectura Silenciosa Sostenida” fomentado por Mabel Condemarín y el de “La Hora del Cuento” del que hablaba Gabriela Mistral  y que reactivó Angélica Edwards, así como los CRA (Centros de Recursos de Aprendizaje), excelente programa que permitió renovar las bibliotecas de los liceos y escuelas. Como éstos, hay otros programas interesantes pero que lamentablemente no se mantienen en el tiempo. Tampoco hay evaluaciones  generales. Para mí, estos programas son muy buenos y deberían mantenerse”. Respecto al PNFL, opina que “sus objetivos estaban bien planteados, pero no se han logrado alcanzar las metas propuestas o, al menos, no conozco ninguna evaluación al respecto”.

María Paz Garafulic añade que “los planteamientos teóricos del PNFL nos parecen adecuados en términos generales. Lo que nos preocupa es la aplicación de esas ideas, la viabilidad de los proyectos y su sustentabilidad. El tema, para la Fundación Había una Vez, pasa por la formación de una amplia conciencia ciudadana respecto de la importancia de la lectura, conciencia que debe integrarse en todos los ámbitos de acción de los ciudadanos”.

Sin embargo, rescata “que desde el nivel gubernamental poco a poco se le haya ido dando un mayor reconocimiento a la lectura y a la cultura en general. Las acciones pueden no haber sido siempre las correctas, pero de ellas se ha podido colegir que las autoridades han posicionado el tema y han manifestado su disposición a actuar en pro de su desarrollo”.

Claudio Aravena, de la Fundación La Fuente, destaca el plan de construcción de bibliotecas iniciado por el gobierno de Michelle Bachelet. “Creo que es lógico y mínimo que una comuna cuente con, al menos, una biblioteca. Y eso no se daba. Otras iniciativas muy potentes son Bibliometro, los Bibliobuses, las Bibliotecas Regionales. Creo que es indispensable ir avanzando en varios frentes: acceso, promoción del libro, fomento de la creación. Falta mucho que hacer sobre mediación de lectura: capacitaciones, seminarios, congresos, diplomados; formación profesional en pedagogía y educación de párvulos. Lo importante es ir creando un equipo a nivel nacional de personas que amen los libros y que sean capaces de traspasar ese sentimiento y ganas a otros, de contagiarlos”.

Respecto al PNFL, considera que “era un plan ambicioso y a largo plazo, pero que no tuvo los recursos ni la ayuda política para seguir desarrollando sus acciones. Si bien el diagnóstico fue bueno y trabajado, no se logró (y aún no sucede) introducirlo en la ciudadanía o en el discurso oficial. Con respecto al PNFL “Lee Chile Lee”, participé en la reunión inicial, pero me pasa lo mismo que con el PNFL. Siento que no es prioritario para las autoridades. Y eso es una gran diferencia con los planes de otros países que han resultado exitosos”.

El rol de los privados y de la sociedad civil

“Nuestras “Bibliotecas Viva”, en los Mall Plaza, han sido un aporte para un segmento de personas que había quedado fuera de las políticas en torno al tema”, dice Claudio Aravena, de la Fundación La Fuente.

No todo es responsabilidad del Estado. Cada uno de nosotros puede aportar con el fomento de la lectura a nivel país, ya sea postulando proyectos al Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura del CNCA, realizando actividades voluntarias, promocionando la lectura como parte de nuestra política de Responsabilidad Social Empresarial si somos empresarios, o simplemente leyéndoles un cuento todos los días a nuestros hijos.

María Paz Garafulic, de la Fundación Había Una Vez, comenta al respecto que “son muchas y cada vez más las acciones que se desarrollan desde el sector privado, lo que, una vez más, nos permite afirmar que el reposicionamiento de la lectura es un hecho, aun cuando quede todavía muchísimo trabajo por hacer. Es importante reconocer las acciones de empresas como Copec, que hace ya muchos años, distribuyó a muy bajo precio una colección de textos literarios de la más alta calidad. Y no podemos olvidar el tremendo aporte que fue anunciado recientemente por la misma empresa y que se materializará en  decenas de nuevas bibliotecas públicas”.

En torno a lo que han logrado como fundación, María Paz Garafulic afirma que “cuando iniciamos nuestras actividades, hace ya casi 6 años, nos encontramos con un panorama bastante desalentador… La lectura era conceptualizada como algo importante para la formación de niños y jóvenes, sin embargo, no había acciones concretas orientadas a fomentar el hábito de la lectura desde una perspectiva más existencial que académica, más gozosa que instructiva. A partir de nuestra experiencia con la librería Había una Vez surgió la inquietud de compartir nuestra visión de la lectura con otros. Fuimos sumando aliados y generando redes para enfrentar la tarea de impregnar la lectura de una visión más integradora, un medio no sólo para aprender, sino para desarrollar las más diversas habilidades del ser humano: el pensamiento, las emociones, la capacidad de expresión, la empatía, la ampliación de horizontes, entre muchas otras”.

Concluye que “nos sentimos satisfechas por la labor que hemos desarrollado. Creemos haber contribuido en una pequeñísima dosis a que niños y jóvenes perciban la lectura como una instancia entretenida, útil, formativa, y por sobre todo, gozosa, pero tenemos una infinidad de desafíos por delante, siendo quizás el más trascendental el seguir promoviendo este cambio de mentalidad respecto de la lectura. En especial, la apuesta va dirigida a llegar cada vez a más personas, adultos, niños y jóvenes, madres, padres, profesores y bibliotecarios con nuestra misión y visión por delante. Esperamos que el medio sea la Revista Había una Vez, que desde hace dos años circula en nuestro país ofreciendo esta nueva mirada sobre los libros, la lectura y la literatura infantil y juvenil. Confiamos en tener el apoyo suficiente para que la revista circule masiva y gratuitamente a partir del próximo año. Otra de las iniciativas que marcarán nuestra labor a futuro es la consolidación de redes de lectura. Estamos convencidas de que la forma de sostener proyectos e iniciativas pasa necesariamente por hacer que las comunidades se apropien de los proyectos y los activen desde sus propias necesidades e intereses. Y, por supuesto, seguiremos trabajando en la implementación de bibliotecas de ambientes alegres, vivos, coloridos, llenos de los mejores y más entretenidos libros”.

Para Claudio Aravena, de la Fundación La Fuente, “cuando uno trabaja en educación o cultura tiene que estar dispuesto a que las situaciones no sean tan fáciles, a que cuesta que los proyectos se concreten o que los recursos estén; o que las personas quieran capacitarse, en fin. Lo que nos motivó a continuar fue la carencia enorme de bibliotecas de calidad, el déficit de libros v/s habitantes; la concentración de infraestructura y recursos en las ciudades más grandes y en los espacios urbanos, contra los rurales. Es decir, había mucho por hacer. Pero nos fuimos construyendo de a poco y nunca abandonamos nuestro objetivo de crear bibliotecas de calidad. Creo que nuestras “Bibliotecas Viva”, en los Mall Plaza, han sido un aporte para un segmento de personas que había quedado fuera de las políticas en torno al tema. También me gustaría destacar una serie de múltiples iniciativas desarrolladas por pequeñas comunidades o gestores culturales locales, quienes postulan al Fondo del Libro y realizan una labor espectacular, sobre todo en zonas alejadas: bibliolanchas, biblioburros, cajas viajeras, bibliotecas comunitarias, bibliotecas escolares abiertas a la comunidad, bibliotecas en cárceles, centros de acogida, jardines infantiles o casas de estudio”.

Respecto al futuro de la Fundación La Fuente, dice que “queremos seguir creciendo como institución; tener nuestra propia sede y biblioteca comunitaria; hacer alianzas con universidades; ampliar nuestro radio de llegada a otros públicos; realizar seminarios y diplomados. Sabemos que nos queda mucho todavía. Y tenemos las energías necesarias”.

El Centro Lector Osorno

Es una iniciativa única en Chile que nació de María Victoria Pení, quien a fines del 2002 renunció a su cargo de Subdirectora de Bibliotecas Públicas de la DIBAM para irse a vivir a Osorno. “Quería aportar a la lectura en la ciudad y comencé a visitar en mi auto las escuelas rurales, llevando libros que me había prestado la Biblioteca Regional de Puerto Montt. Luego presenté un proyecto a la Fundación Andes y abrí una biblioteca infantil, a fines del 2002. Se llamó Centro Lector pues, más que una biblioteca, es un centro de capacitación en lectura, con una biblioteca pública infantil. La experiencia ha sido exitosa. Primero, porque tiene 9 años de vida. Segundo, porque se ha logrado mantener como una biblioteca autosustentable. Es el único proyecto de esta índole en el país: autosustentable e infantil”.

Comenzaron realizando jornadas de capacitación y actualmente imparten un Diplomado en Animación Lectora y Literatura Infantil – Juvenil, el único en el sur de Chile (el otro lo ofrece la Universidad Alberto Hurtado en Santiago).

¿Cómo fomentar la lectura?: Consejos prácticos para padres y profesores

“El primer consejo para padres y profesores, es que ellos deben amar la lectura. Si ellos no son buenos lectores jamás lograrán que sus alumnos lo sean. Que lleven a los niños a conocer librerías, ferias y bibliotecas. Padres lectores, casas con libros, profesores lectores y buenas bibliotecas escolares o municipales hacen niños lectores”, dice Antonieta Rodríguez.

Cecilia Beuchat explica que “todo debe partir por una real convicción de que leer es valioso para la vida de nuestros hijos y alumnos. Cuando yo creo en algo como válido para ellos, busco caminos para entregárselos”.

Respecto a las familias, detalla que “existen prácticas que están comprobadas como altamente recomendables: narrar cuentos, leerles en voz alta, compartir con ellos diversos tipos de textos -destacan los llamados libros álbum-, escuchar poemas, etc. La presencia física de libros en el hogar, en la sala de clases y en las bibliotecas, motiva a leer”.

En el ámbito escolar menciona algunas estrategias como realizar “un buen plan lector para las lecturas complementarias, un buen programa de desarrollo de la comprensión lectora, entre otros. Pero, por sobre todo, creo que es el entusiasmo del adulto el que debe conectar a los niños y la lectura. El modelo es significativo. Detrás de un lector siempre hay un adulto que le mostró con entusiasmo el camino, puso en sus manos libros interesantes, y lo contagió con el placer de la lectura”.

La escritora Jacqueline Balcells refuerza esta idea: “Estoy convencida de que el entusiasmo y el ejemplo son factores muy importantes en el fomento de la lectura. Me acuerdo de María Jesús, una niñita muy lectora que tuve en mi taller literario, que contaba que a su mamá por estar leyendo se le quemaba la comida en la cocina; y ella, a los cuatro años, lo único que quería era aprender a leer para entretenerse tanto como lo hacía su mamá. Sólo el que goza con algo- sea padre, profesor o amigo- podrá trasmitir su entusiasmo a los demás. Por otra parte, la lectura obligatoria, especialmente cuando no toma en cuenta los intereses o gustos de los niños, es nefasta. No hay nada peor que obligar a un niño a leer algo que lo aburre, porque leer se le transforma en una pesadilla”.

María Victoria Pení, además de aconsejar “que lean mucho, porque es la base para entusiasmar a otros”, recomienda a los profesores que “lean y dejen leer a sus alumnos. Que les muestren variedad, entretención, que no los aplanen con la lectura”. A los padres, “que les lean a sus hijos, que den ejemplos de lectura, que los rodeen de libros, poemas, cuentos y cantos desde la cuna, así estimularán no solamente la lectura sino el aprendizaje en general”.

En la web:

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes: www.cnca.cl

Cecilia Beuchat: www.ceciliabeuchat.cl

Fundación Había Una Vez: www.habiaunavezlibros.cl

Fundación La Fuente: www.fundacionlafuente.cl

Centro Lector Osorno: www.centrolector.blogspot.com

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