La odontóloga Pamela Catalán responde: ¿Cómo ayudo a mi futuro hijo para que tenga una boca saludable?

27 Marzo, 2012. Archivado en categoría:

Pamela Catalán, odontóloga del CESFAM de Río Negro – Hornopirén

Bien es sabido que la caries es la enfermedad crónica más prevalente en el mundo. Los países que han tenido éxito en mejorar los índices de salud bucal de su población lo han hecho con un abordaje preventivo, pero desde la infancia o incluso antes. ¿Sabía Ud. que se pueden tomar precauciones incluso antes de que su bebé nazca?

La caries es producida, en conjunción con otros factores, por una bacteria llamada Streptococcus Mutans, la cual no está en la boca de los niños sino hasta que ocurre el contagio. Se ha demostrado que hay un periodo donde existe una alta predisposición al contagio, principalmente desde las madres. Esto se conoce como “ventana de la infertilidad” y ocurre entre los 6 y los 30 meses de edad del niño.

Una vez acontecido este contagio existirá un alto riesgo para el desarrollo futuro de caries. ¿Cómo podemos evitarlo? Las conductas de riesgo más comunes son compartir cucharas al alimentar a su hijo, besar en la boca a su bebé, que usted chupe el chupete cuando cae al suelo y compartir cepillos de dientes con él, todas las cuales debemos evitar.

La manera de contribuir a la salud bucal de su hijo(a) se puede realizar incluso desde el embarazo, ya que si la madre se somete a un tratamiento odontólogico y mejora el autocuidado de su salud bucal, disminuirá la cantidad de bacterias cariogénicas en su boca y evitará o retrasará el contagio de éstas a su hijo(a).

Madres con muchas bacterias tendrán hijos con muchas bacterias en su boca. Además, se ha visto que mientras más temprano ocurre el contagio de la bacteria (niños menores de 2 años), la cantidad de dientes cariados u obturados (tapados) es en promedio de 10 dientes a los 4 años, mientras que niños en los que no ocurre contagio tempranamente no presentan ningún diente o casi ningún diente con caries a los 4 años.

Es importante señalar también que si al contagio se suma una alta y temprana ingesta de azúcares y una escasa higiene oral, la bacteria adquirida podrá multiplicarse, organizarse y adherirse a los dientes, generando finalmente daño.

En resumen, las medidas que ayudarán a su hijo incluyen:

– Recibir tratamiento odontológico durante el embarazo.

– Mejorar la higiene bucal en la madre.

– Evitar conductas de riesgo para el contagio.

– Evitar el consumo de azúcar durante el primer año de vida.

– Higienizar la boca de su bebé desde la aparición de su primer diente e incluso antes, con gasa húmeda en un principio y con cepillo para su edad más adelante.

– Evitar que su hijo se duerma con la boca sucia o con un biberón con leche o líquidos azucarados.

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