Por un Hualaihué libre de basura

6 Marzo, 2009. Archivado en categoría:

Tal vez estemos acostumbrados al panorama: veredas con papeles y bolsas de plástico, contenedores llenos de basura, perros, gatos y aves dando vuelta alrededor de ellos, botellas vacías hasta en los paisajes más hermosos…

Una triste realidad que contrasta con la belleza natural de Hualaihué y que acarrea una serie de aspectos negativos. Uno de ellos es el tema sanitario. Recordemos que, según datos del Ministerio de Salud, nuestra región es uno de los sectores de Chile donde más casos de Virus Hanta se han registrado, enfermedad que se transmite por el ratón colilargo, roedor que se acerca a los poblados y viviendas atraído por los desechos.

Además de la amenaza que la basura significa para la salud humana, una comuna como la nuestra, que pretende desarrollarse turísticamente, no puede estar sucia. Basta con compararse con otros lugares turísticos del sur Chile, como Frutillar o Puerto Varas, donde difícilmente se encuentran tantos desperdicios en las calles como acá. Tal vez a nosotros los habitantes no nos llama la atención, pero encontrar cajas de vino o latas de conservas en un lugar como el Río Blanco sí sorprende al visitante que viene a conocer nuestra zona.

Así lo confirma Jorge Escobar, empresario turístico del sector de Chaqueihua: “La gente que llega a mi restaurant comenta que para ellos no es agradable ver los basureros repletos y todo lleno de mugre. También hablan de los malos olores que esto genera. Yo creo que este es un aspecto que definitivamente dificulta la apreciación de nuestra zona por parte del turista”.

Todos podemos hacer algo

“El tratamiento de la basura es un gran tema y nosotros estamos en el primer peldaño, que es recolectar los residuos sólidos y botarlos en un lugar, en este caso el basural ubicado a unos tres km hacia arriba cruzando el Puente Hornopirén, además de una serie de contenedores alrededor de la comuna que evidentemente no son suficientes y están en mal estado, ese es el diagnóstico actual”, dice Freddy Ibacache, alcalde de Hualaihué.

Agrega que cuando asumió como alcalde, en diciembre pasado, puso en funcionamiento un segundo camión recolector que estaba inutilizado por un desperfecto. Actualmente, los desperdicios se recogen tres veces por semana en Hornopirén y dos días por semana en el resto de la comuna.

El problema es que la frecuencia con que pasen los camiones y la cantidad de contenedores que haya nunca van a ser suficientes si es que no cuidamos nuestra basura. Si observamos lo que hay dentro de los contenedores con detención, nos podremos dar cuenta de que mucho de lo que hay ahí se puede reciclar o usar de una manera útil.

Por ejemplo, todos los restos vegetales u orgánicos, como lo que se obtiene tras podar las plantas o cortar el pasto de nuestro jardín, así como las cáscaras de frutas y verduras, se pueden ocupar para confeccionar un compost. Es decir, una acumulación de residuos orgánicos que con el tratamiento adecuado se transforma en un espectacular abono para nuestras huertas y jardines.

“Por otro lado, te encuentras con cocinas a gas, fierros y otros materiales, que se podrían juntar y luego vender en Puerto Montt a empresas que los reciclan o reutilizarlos para otra cosa, como para cercar el actual vertedero por ejemplo”, comenta Adisteo Cárdenas, quien fue Encargado de Medio Ambiente de la Municipalidad de Hualaihué durante el año pasado.

Los papeles y cartones se pueden usar para prender nuestras estufas y cocinas a leña, mientras que las latas también se pueden juntar, ya que existen personas y empresas que las compran. Los vidrios son otro componente que no debiéramos botar a los contenedores. Lo ideal sería juntarlos y llevarlos a Puerto Montt, donde hay centros de reciclaje como la Fundación Wale (más información en www.fundacionwale.cl). Como esto no es fácil, nos podemos coordinar con nuestros vecinos o amigos que tengan vehículo.

Respecto a las botellas y bolsas de plástico, material que demora entre 100 y 1000 años en degradarse y que constituye uno de los principales contaminantes a nivel mundial, podemos reemplazarlas por botellas retornables (si tenemos la posibilidad de hacer nuestras compras en Puerto Montt) y reutilizar las bolsas de plástico llevando las que tengamos en casa cada vez que vayamos a comprar. Otra opción es contar con una bolsa de tela y dejar de utilizar las bolsas de plástico. De hecho, algunos países desarrollados están prohibiendo su uso.

Los dueños de los supermercados y tiendas donde se venden botellas de plástico, por su parte, podrían comenzar a traer envases retornables a la comuna y a utilizar bolsas de papel, las que, por lo menos, se pueden usar para prender fuego.

Las pilas nunca se deberían botar a la basura. Sus componentes, altamente contaminantes, demoran más de 1000 años en degradarse. Lo mejor en este caso es ocupar pilas recargables y juntar las pilas usadas en casa hasta encontrar un lugar adecuado para botarlas (algunas empresas como Chilectra cuentan con contenedores especiales para depositar pilas, pero lamentablemente sólo en Santiago).

Iniciativas municipales

Hasta el cierre de la edición de esta revista todavía no llegaba el profesional que se hará cargo del tema medio ambiente en el municipio, por lo que todos los proyectos que se iniciaron el año pasado en este ámbito están estancados. Sin embargo, pronto debería llegar un especialista que retome lo que está pendiente. Freddy Ibacache opina al respecto que es esencial contar con alguien que maneje el tema y con alianzas con fundaciones y municipios, ya que el tratamiento de la basura no es algo tan fácil de resolver.

Adisteo Cárdenas, quien actualmente trabaja con los empresarios de turismo en el marco del programa Palena Emprende (Patagonia Verde), cuenta que el año pasado se presentaron diversas iniciativas en el ámbito medioambiental. Un proyecto estaba relacionado con adquirir una máquina trituradora de envases de plástico. La gracia de esto es que el plástico triturado se puede vender en Puerto Montt, con lo que se genera una fuente de ingreso municipal. “A través de la Conama se pueden obtener recursos. Los encargados de residuos sólidos del Gobierno Regional también están dispuestos a trabajar con nosotros, sólo faltan las instancias para que esto se haga”, sentencia.

Otro proyecto estancado es la posibilidad de instalar campanas para botar los envases de vidrio, como las que Coaniquem tiene en Puerto Montt. También se enviaron al Gobierno Regional, según Adisteo, “un proyecto para el cierre perimetral del actual vertedero, otro para conseguir más contenedores que reemplacen los actuales, que no sirven a cabalidad porque por lo general quedan abiertos, y otro para adquirir una chipiadora. A través de ella se puede recuperar todo tipo de material vegetal, que luego se puede tirar en terrenos como el vertedero una vez que se cierre, con lo que ese lugar se podrá recuperar con mayor rapidez”.

El vertedero es otro gran tema pendiente. Según estudios que se han realizado, el basural actual tiene una vida útil de dos años más. Al respecto, Freddy Ibacache responde que “cuando llegamos nos encontramos con la sorpresa de que se había comprado un terreno para un nuevo vertedero en el sector de El Chahual. Vamos a evaluarlo porque no sabemos si sirve para este propósito y además tenemos que conversar con los vecinos de la zona, que no tenían idea de este tema”

Iniciativas hay. Sólo falta que lleguen a buen término. Por lo menos, el nuevo alcalde de la comuna considera que la problemática de la basura debe ser resuelta: “Siempre dije en mi campaña que acá estamos con una comuna que queremos que despegue desde el punto de vista turístico y a mi modo de ver no lo vamos a hacer mientras tengamos este problema. Las platas están, se pueden conseguir a través de créditos de instituciones como el BID. Lo que falta es la gestión”.

Nada de lo que haga la municipalidad dará frutos si es que los habitantes no colaboramos. Todos podemos contribuir clasificando y reutilizando lo que podamos de nuestra basura y, por supuesto, no botando residuos en nuestro entorno. Importante es que los adultos demos el ejemplo, porque si nuestros hijos o alumnos nos ven tirando desechos al suelo seguramente harán lo mismo, con lo que las malas condiciones de higiene de nuestra comuna se prolongarán por muchos años más.

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